domingo, 18 de mayo de 2014

CANCIONES DE AMOR Y DE LLUVIA SERGI PÀMIES


Este post empieza con un hombre que mira por la ventana. El arranque no es muy original: recuerda La ventana indiscreta...Comienzo parafraseando a Pámies en su último libro de cuentos. Cuentos que son canciones, canciones que son cuentos. En cada nuevo libro de relatos que publica, Sergi Pàmies [París, 1960] es más y más Sergi Pàmies. La depuración de eso que algunos críticos denominan estilo y que un escritor supongo debe considerar como naturalidad alcanza en sus "Canciones de amor y lluvia" [Anagrama, 2014] su cenit. Puede que Pàmies haya escrito cuentos mejores, más redondos, más divertidos o más sagaces, pero en este libro de "canciones " de amor y de lluvia y de otras nostalgia, es capaz de escribir página y media sobre casi cualquier cosa y además logra que cuando acabes de leer el texto te hayas emocionado. Lograr la emoción en un relato es desde mi punto de vista lo más complejo de lograr que existe. Pocos autores lo logran. Y cuando digo pocos se podría contar con la palma de una mano. Existen cuentos perfectos que no logran emocionar. Y me siguen  pareciendo perfectos. Pero si un relato además de ser perfecto emociona al lector, entonces estamos en otro estadio. Un ejemplo de este libro: El nicho.Para esta ocasión Pàmies a recurrido a la anécdota personal. Sus protagonistas casi siempre han sido dobles difusos y confusos del propio autor, que siempre se ha encargado de entreverar realidad y fantasía, pero esta vez algunos de los argumentos se inspiran directamente en sucesos de la vida del propio autor y es que todos los escritores sabemos que cuando escribimos tanto por  suma que por defecto escribimos sobre nosotros mismos, nuestras circunstancias y nuestras familias. La familia por muy querida que sea siempre es el infierno más cercano. Pàmies, escribe sobre el dolor de las pérdidas emocionales, sobre las emociones dolorosas de las pérdidas. Y lo hace con pudor, pero sin concesiones a la lágrima fácil ni a la auto compasión. El humor se posa sobre los relatos como una fina capa de polvo sobre los recuerdos. Hace tiempo que Pàmies creó su propio personaje literario; su máscara. Un personaje algo indeciso que camina por la vida con más dudas que certezas y que aquí es más él que en otros cuentos. Cada detalle de cada cuento, cuenta. Cada pequeña información suma. Sus comienzos siempre son intachables: Tengo una teoría: si te enamoras bajo la lluvia el amor dura más que si luce el sol  [Primera canción]  No es justo que pueda donar mi cuerpo a la ciencia y no a las letras [Humor] Llevo una lápida en el maletero del coche [ El nicho] ¿Es necesario incluir un capítulo de agradecimientos al final de los libros? [Agradecimientos] En un matrimonio, la unión no siempre hace la fuerza. [Última canción] Tu funeral es la última oportunidad que tienes de mandar y organizar [La posteridad] Con comienzos así no puede haber malos cuentos. Pàmies corta antes de que te de tiempo a llevártelos a los ojos. Te deja con ganas de más. Y uno espera con ansiedad la próxima entrega de esa droga literaria que prepara este autor que para que no parezca que está siempre hablando de sí mismo inventa un personaje de cuarenta años, le atribuye  virtudes de las que carece y un interés  por, pongamos, la política y el budismo... Literatura autobiográfica escrita por un anónimo desconocido que se reinventa a sí mismo para no dejar de ser mismamente él en el otro. El espejismo de la literatura en estado puro.

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